Parmenio Medina Pérez
7 de julio de 2001


PARMENIO MEDINA PEREZ,Costa Rica



Un compatriota colombiano le había advertido no destapar lo que no debería ni tocar, apreciación que  Parmenio Medina Pérez se supone conocía  muy bien. Radicado en Costa Rica desde hacía varios años, salió de su natal Colombia al ver que muchos periodistas caían por hurgar donde no había que hacerlo.  



Agresivo, sarcástico y despiadado frente a la corrupción, Medina enfrentó en San José a poderosos intereses políticos, empresariales, gubernamentales, económicos e incluso religiosos. Su programa “La Patada”, que difundía radio Monumental, era una poderosa voz de denuncia, mezclada con crítica sarcástica y humor de alto nivel. Al empuñar como arma la investigación periodística, ganó mucha credibilidad, pero también unos cuantos enemigos.



Entre estos últimos estuvieron el sacerdote Mínor de Jesús Calvo, gerente de la desaparecida Radio María, y el empresario Omar Chaves, a quienes Medina acusara una y otra vez de turbios manejos de dinero, agravándose con una denuncia respaldada por un informe policial de haber sorprendido al sacerdote junto a un joven amigo, en un reconocido sitio de reunión de homosexuales. Luego, en forma clandestina y subrepticia, el religioso vendió la radio. 



Una noche de mayo del 2001, desconocidos dispararon ráfagas contra la residencia de Parmenio Medina, quien era blanco de múltiples amenazas y advertencias con llamados anónimos. Los balazos despedazaron ventanales en la vivienda ubicada en Heredia, cerca de la capital, aunque nadie resultó herido. El periodista radial responsabilizó al sacerdote y su grupo. Dos meses después le dispararon directamente al cuerpo, cuando  caminaba a pocos metros de su vivienda. Las balas salieron desde un automóvil en marcha, con vidrios polarizados. El periodista murió como consecuencia de tanta pérdida de sangre.



Cinco sospechosos del crimen fueron absueltos y otros tres finalmente condenados: Omar Cháves, Luis Alberto Aguirre Jaime y Mínor de Jesús Calvo, lo que significó que, ante la presión de la SIP e internacional, se logró avanzar contra la impunidad.