Armando Rodríguez
26 de marzo de 2010


Armando “El Choco”Rodríguez, México



Estaba acomodándose en el interior de su automóvil, frente a su domicilio, con su hija mayor a su lado, a quien iría a dejar a la escuela, cuando sicarios le dispararon a corta distancia, causándole la muerte inmediata. El homicidio de Armando Rodríguez Carreón, afectuosamente apodado “El Choco”, fue interpretado por analistas de  medios de prensa como una demostración de poder de los asesinos en la fronteriza  Ciudad Juárez, estado de Chihuahua, México, intentando doblegar al gremio periodístico.



Se le conocía como un intachable profesional y buen padre de dos mujercitas y un varón que tuvo con Blanca, su esposa y el amor de su vida. Durante 15 años cubrió con valentía la noticia policial para El Diario en Ciudad Juárez, lo que le valió vivir siempre amenazado de muerte. Hasta que el 13 de noviembre de 2008 la fatídica sentencia asesina se cumplió, presuntamente por sus informaciones sobre corrupción, violencia y narcotráfico. Sus crónicas inspiraron guiones de cine, TV y libros que produjeron otros, sin siquiera otorgarle crédito.



Dos años después, el crimen se mantiene impune, pese a que en septiembre de 2010, la Procuraduría General de la República (PGR) anunció la captura por parte del ejército mexicano de un sicario perteneciente al grupo criminal La Línea, brazo armado del cártel de Juárez, quien confesó haber participado en el homicidio de Rodríguez. Según la PGR al detenido lo apodan “El 7”, conductor del vehículo en el que se movilizaban los asesinos del periodista. Aquel habría revelado también que el autor material del crimen es un delincuente llamado Julio, carente de su oreja izquierda y apodado “El 6”.



El Ministerio Público Federal ha dictado orden de aprehensión. No hay más acusados ni detenidos.



La SIP envió en marzo y en agosto de 2010, sendas cartas al presidente de México, Felipe Calderón, con la firma de centenares de lectores de diarios latinoamericanos, pidiéndole su intervención ante las autoridades correspondientes para agilizar la investigación en torno al crimen de “El Choco”, hasta que los culpables intelectuales y materiales de su muerte sean severamente castigados.